

(Traducción
a modo de
resumen) Fue en la noche del 13 de Agosto en Las Negras a las 22 horas. Un policía local que estaba libre de servicio se encontraba delante de su casa, en la que vive con su familia.
De la declaración de este policía se desprende que la noche anterior él mismo había llevado a Klaus a las dependencias de la Policía Local en Níjar para comprobar su identidad y, según dice, éste lo insultó y amenazó.
También ha declarado que la noche del 13 de Agosto Klaus sacó una navaja y le agredió, y que él se defendió de la agresión con la ayuda de otro compañero que también estaba, como él, fuera de servicio, y que entre los dos lo pudieron reducir.
Muy diferente es la declaración del acusado. Dice que días antes le pegaron en comisaría. En el día 13 de Agosto se cruzó un par de veces con el policía local y cambiaron un par de palabras. En la segunda vez que se encontraron el policía local dijo que debía respetarlo. Y él le preguntó al policía local si él tenía también respeto por él.
“Directamente después saltó sobre mí, declara Klaus, y estuvo golpeándome repetidas veces. Luego me cogió por el brazo y me metió entre dos contenedores de basura. Y estuvo pegándome y me dio patadas, sigue declarando Klaus, cuando estaba tirado en el suelo.”
Amigos del policía que vinieron le taparon de tal forma que nadie pudiese intervenir. La Policía Local lo arrestó y lo entregó a la Guardia Civil, quien lo retuvo toda la noche.
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(...) El proceso en el Juzgado de lo Penal de Almería fue un Juicio Rápido, en el que se condenó a Klaus efectivamente a tres años y medio por atentar contra la policía, además de por una falta de lesiones a 30 días a razón de 12 €/día. En el juicio, Klaus sólo pudo contar con su propia declaración. Según manifiesta no pudo seguir las declaraciones de los testigos porque no entendía lo que ellos decían y nadie se lo traducía. Ellos les daban la espalda y él sólo oía voces que no le eran conocidas, como si estuviera escuchando una emisión de radio. Después de unos días le llegó la sentencia, que consta de doce páginas escritas en lengua española, y tuvo que serle traducida por un amigo que le visitó en la prisión.
Continúa Klaus diciendo: “Los razonamientos del Juez se basan en falsedades porque la navaja no me pertenece, nunca se sacaron huellas dactilares de ella y además no se dejó declarar a los testigos, sólo se admitió la declaración de dos. El haber sido considerado como ataque con un arma ha determinado la gravedad de la pena, y me parece muy curioso que si utilicé ese arma y con ella agredí al policía local no conste ningún corte ni ninguna lesión propia de un arma blanca en los informes médicos, solo moratones y contusiones. Sin embargo no se habla en ningún momento de las graves lesiones que yo he sufrido”.
El abogado defensor de Klaus sostiene: “No está claro de dónde salió esa navaja, ya que no fue recogida por ninguno de los que estuvieron implicados en la pelea, y añade este letrado que de los cinco testigos que propuso para reconstruir los hechos, el Juez que dictó la sentencia sólo admitió a dos de ellos”. La condena no es aceptable para la defensa, que quiere agotar todas las vías legales, para lo que ya ha interpuesto recurso y ha pedido la revisión del caso ante la Audiencia Provincial, tribunal que, según cree, no dictará una nueva resolución hasta que no pasen entre ocho y doce meses.
La defensa de Klaus ha hecho una petición de libertad hasta que se resuelva el recurso, pero ésta no ha sido concedida pues según el Juez existe peligro de fuga, aunque se piensa volver a pedir la libertad solicitada.
Klaus sigue en la cárcel sin saber aún qué es lo que ha pasado, pero no pierde la confianza de que la Justicia pueda rectificar sus errores y corregir sus equivocaciones.
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